Mercados digitales

Web3 y el metaverso: la reestructuración económica de las plataformas de Internet de próxima generación.

Web3 y el metaverso se están convirtiendo en la próxima capa de aplicaciones de Internet; su arquitectura descentralizada y su sistema de activos digitales remodelarán el panorama de la economía digital. Con base en el informe de Deloitte, analice los impactos en los modelos de negocio, la competencia y la regulación.

Deloitte Insights publicó recientemente el informe «The metaverse and Web3: The next internet platform», que señala que Web3 y el metaverso no son un hype tecnológico pasajero, sino que se están convirtiendo en la próxima capa de aplicaciones de internet. A medida que el comportamiento digital de los usuarios se profundiza, desde las redes sociales y los juegos hasta el comercio de activos virtuales, se está configurando una nueva arquitectura de internet que enfatiza la autonomía del usuario, la portabilidad de los datos y la interoperabilidad de los activos digitales. Para la economía digital global, esto puede significar una transición estructural desde la era Web2 dominada por plataformas centralizadas hacia una era Web3 impulsada por protocolos y ecosistemas. Este artículo, basado en el informe, analiza el profundo impacto de esta transición en los modelos de negocio, la competencia entre plataformas, la regulación de datos y la economía digital global.

Antecedentes: las presiones evolutivas de Web2 a Web3

En las últimas cuatro décadas, internet ha transformado por completo la forma en que la sociedad humana se conecta. Sin embargo, como señala el informe de Deloitte, el éxito de la era Web2 también ha traído consigo numerosos desafíos: falta de estandarización e interoperabilidad entre servicios y sistemas, creciente fragmentación del mercado, interfaces de usuario poco intuitivas y dificultades de gobernanza de contenidos y experiencias. La raíz de estos problemas reside en que unas pocas plataformas centralizadas han acumulado enormes cantidades de datos y efectos de red, formando "jardines amurallados" que limitan la innovación y la autonomía del usuario.

Al mismo tiempo, el comportamiento de los usuarios ya ha experimentado cambios drásticos antes que la arquitectura tecnológica. Las personas se han acostumbrado a modificar su apariencia con filtros de realidad aumentada, socializar a través de avatares virtuales, comprar ropa virtual e incluso asistir a conciertos en grandes mundos de juego. Las empresas también han comenzado a utilizar VR y AR para la colaboración remota y la capacitación. La Generación Z considera los videojuegos su forma de entretenimiento favorita. El informe de Deloitte cita una encuesta según la cual, en nueve mercados, más de la mitad de las personas prefiere pasar tiempo en línea que en el mundo real. Estos comportamientos han generado una demanda de experiencias inmersivas compartidas a mayor escala, una economía de productos digitales y soluciones de identidad digital con mayor control por parte del usuario.

Es en este contexto que Web3 y el metaverso se convierten en las posibles vías tecnológicas para responder a estas necesidades. La identidad descentralizada, la propiedad de los datos y los mecanismos de transferencia de activos digitales que propugna Web3 tienen el potencial de proporcionar la base para la interoperabilidad en el metaverso, permitiendo a los usuarios moverse sin fricciones entre diferentes mundos virtuales y poseer verdaderamente sus activos digitales. Deloitte considera que esto no es solo una actualización tecnológica, sino un rediseño de la arquitectura subyacente de internet, que recoge las lecciones aprendidas de cuatro décadas de conectividad e interacción digital.

Análisis de la economía digital: la redistribución de la red de valor

El significado más central de Web3 y el metaverso para la economía digital radica en la posible redefinición de las unidades básicas de creación y distribución de valor. En la era Web2, el valor se generaba principalmente a través de la agregación de la atención de los usuarios y el aprovechamiento de los activos de datos por parte de las plataformas. Las plataformas monetizaban mediante recomendaciones algorítmicas, subastas publicitarias y servicios de suscripción, mientras que los usuarios, aunque contribuían con contenido y datos, no obtenían directamente una compensación económica correspondiente.Web3, mediante tecnologías como blockchain, contratos inteligentes y tokens no fungibles (NFT), otorga a los activos digitales escasez, verificabilidad y transferibilidad. Los usuarios ya no son meramente "productos" en la plataforma, sino que pueden convertirse en titulares y comerciantes de activos digitales. Esta transformación podría dar lugar a un modelo económico de "usuario como propietario", en el que los efectos de red ya no estén totalmente controlados por la plataforma, sino gobernados conjuntamente por protocolos y comunidades. Para las empresas, esto significa que el foco de la competencia podría pasar de "obtener datos de los usuarios" a "proporcionar infraestructuras y servicios interoperables", porque los usuarios tendrán un control significativamente mayor sobre sus propios datos.

Además, el auge del metaverso creará nuevos escenarios de demanda. Por ejemplo, bienes raíces virtuales, moda digital, producción de contenido inmersivo, herramientas de colaboración virtual, etc., todos estos se convertirán en nuevos puntos de crecimiento de la economía digital. Deloitte señala que muchas empresas de TMT ya se están posicionando en este ámbito: los operadores de telecomunicaciones amplían sus servicios de conectividad, las empresas tecnológicas proporcionan infraestructura y las empresas de medios exploran contenido interactivo. Estas inversiones acelerarán aún más la fusión de los mundos digital y físico, impulsando la "realidad mixta" como una nueva herramienta de productividad.

Observaciones sobre el modelo de negocio: de la publicidad a la propiedad

El modelo de negocio principal de Web2 se basa en la publicidad y las suscripciones, con el núcleo de maximizar el tiempo de permanencia de los usuarios y utilizar sus datos de manera refinada. Web3, en cambio, podría introducir una lógica comercial centrada en la "propiedad digital". En este modelo, los activos digitales que los usuarios compran o crean (como equipos virtuales, obras de arte, objetos de juego) pueden circular entre plataformas e incluso aumentar su valor mediante el comercio en mercados secundarios. Las plataformas pueden cobrar tarifas de transacción o emitir tokens de plataforma para incentivar la participación en el ecosistema.

Una característica clave de este modelo es la "componibilidad" (composability): diferentes aplicaciones y servicios pueden invocarse entre sí, formando una red ecológica abierta. Las empresas ya no necesitan construir plataformas completas por sí solas, sino que pueden participar en la creación de valor como un eslabón en la capa de protocolo, capa de aplicación o capa de servicio. Para las grandes empresas tecnológicas, esto es tanto una amenaza como una oportunidad. La amenaza es que sus efectos de red existentes y el bloqueo de usuarios podrían verse debilitados; la oportunidad es que pueden aprovechar su escala de usuarios y capacidades técnicas actuales para convertirse en proveedores importantes de infraestructura en el nuevo ecosistema.

El informe de Deloitte advierte especialmente que si las empresas esperan demasiado, una nueva ola de disruptores nativos del metaverso y Web3 podría remodelar el panorama. La experiencia histórica muestra que cada actualización arquitectónica de Internet ha ido acompañada de un recambio de las empresas líderes. Por lo tanto, explorar y experimentar con estas nuevas tecnologías es crucial para que las empresas mantengan su competitividad en la futura economía digital.

Análisis de la competencia del mercado: ¿quién se beneficiará y quién será desafiado?La competencia en el mercado de Web3 y el metaverso será diferente a la competencia de las plataformas tradicionales. En la era Web2, la competencia ocurría principalmente a nivel de plataforma, como Google contra Apple, Facebook contra TikTok. En la era Web3, la competencia podría ocurrir entre las capas de protocolo, aplicación e infraestructura.

Los beneficiarios podrían incluir: los gigantes tecnológicos que se posicionaron con antelación, como Microsoft, Google y Apple, que cuentan con ecosistemas de servicios en la nube y hardware; y las empresas nativas de Web3, que desde el primer día construyen aplicaciones descentralizadas (dApps) y mercados de activos digitales. Además, las empresas de videojuegos, debido a su comprensión natural de los mundos virtuales y los activos digitales, podrían convertirse en líderes tempranos. Las empresas de telecomunicaciones y semiconductores también se beneficiarán del crecimiento de la demanda de red y cómputo.

Las empresas que enfrentan desafíos incluyen: aquellas plataformas existentes que dependen del monopolio de datos y ecosistemas cerrados; si no están dispuestas a abrir los datos de los usuarios y los activos digitales, podrían enfrentar pérdida de usuarios y presión regulatoria. Además, los servicios financieros tradicionales podrían verse afectados por las finanzas descentralizadas (DeFi), aunque DeFi en sí misma también enfrenta incertidumbre regulatoria.

Vale la pena señalar que Deloitte enfatiza que el metaverso no es una entidad única, sino un ecosistema compuesto por muchos "mundos" interconectados. Esto significa que la colaboración y la estandarización serán cruciales. Las empresas que puedan dominar el establecimiento de estándares de interoperabilidad obtendrán una ventaja estratégica similar a la de los estándares de plataforma de la era Web2.Aunque Web3 y el metaverso experimentaron exageración conceptual y volatilidad de precios de mercado en 2021-2022, la opinión de Deloitte es que esto representa una tendencia estructural a largo plazo. El informe sostiene que estas tecnologías impulsarán avances y rupturas revolucionarios, que podrían dar forma a nuevas formas de comunicación, innovación, prototipado y comunidad. Esto se entrelaza con tendencias como la proliferación de la inteligencia artificial, el auge de la economía de los creadores y la creciente conciencia sobre la soberanía digital.

Una tendencia digna de atención es la aparición del concepto de «soberanía digital»: tanto los países como las empresas desean mantener autonomía y control sobre ciertas infraestructuras digitales. La naturaleza descentralizada de Web3 podría debilitar el control de los Estados individuales sobre los recursos centrales de Internet, pero también podría conducir a una «fractura geotecnológica», donde diferentes jurisdicciones regulatorias formen sus propios ecosistemas Web3. Esto supondrá un desafío para la operación global de las empresas multinacionales.

En resumen, Web3 y el metaverso no son eventos aislados, sino la dirección inevitable de la evolución de Internet. Profundizarán la integración entre los mundos digital y físico, y cambiarán la forma en que se crea y distribuye el valor. Para los responsables de la toma de decisiones empresariales, comenzar ahora a comprender, experimentar y participar en esta transformación es clave para evitar quedar marginados en la competencia futura.

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  1. https://www.deloitte.com/us/en/insights/industry/technology/web3-and-metaverse-the-future-of-the-internet.htmlPrimary source

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